Arte biodegradable

¿Os imagináis poder ver, tocar y jugar con un conejo de trapo rosa de casi 60 metros de largo? Pues es posible, aunque para poder hacerlo hay que ir hasta la ciudad italiana de Artesina, en la región de Piamonte.

En la ladera de una montaña a 1.600 metros de altura, un colectivo de cuatro artistas vieneses llamado Gelitin construyó en 2005 una enorme estructura de paja forrada de punto de lana rosa («como si hubiera sido tricotado por abuelitas gigantes») con la forma de un conejo de grandes orejas con todo el aspecto (gesto dolorido y tripas fuera) de haberse caído o haber sido lanzado desde una altura considerable.

Rabbit
Rabbit, © 2005 by Gelitin

La escultura está concebida para que las personas puedan interactuar con ella: tumbarse, caminar o saltar sobre su superficie, pero también para que la propia figura vaya integrándose en su entorno y confundiéndose con él. Al ser de lana y paja y estar a la intemperie, sometida a la lluvia, la nieve, el frío, el calor y la acción de los animales, está desintegrándose bastante deprisa. De hecho se espera que no quede nada de ella en 2025, aunque si vemos imágenes recientes parece que apenas es visible.

Una idea original pensada para divertirse, que no ha causado daños en su entorno natural y con cuya creación, al parecer, sus autores disfrutaron enormemente.

Imagen de cabecera: Bunny Mountainview, © 2005 by Gelitin